sábado, 18 de abril de 2009

Esos pequeños detalles...

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En la heladería el otro día entró un anciano de casi 80 años, llevaba un pequeño tupperware, color verde y se lo entregó a la señorita, quien según una rutina, ya sabía lo que tenía que hacer. La señorita puso dentro del hermético dos conos de frambuesa y crema... y se lo entregó al anciano que sonriente le pagó y se retiró... yo le pregunté como era eso que ella ya sabía que poner dentro de ese hermético y ella me contestó "Este anciano viene todos los días desde hace más de diez años, y pide un helado de fresa para él y otro para su esposa, es su rutina de todos los días a las cuatro de la tarde, dice que desde que eran novios, hace eso, y le ha funcionado para tener un matrimonio feliz".

Son los pequeños detalles los que van construyendo un gran y espectacular todo. Son las acciones que hacemos o dejamos de hacer diariamente, las que construyen nuestro mundo o lo destruyen. Y en el caso específico de nuestros matrimonios, noviazgos o relaciones sentimentales, son esos detalles los que alimentan el amor, porque cuando haces algo por la persona amada no importa cuan grande o pequeño sea el detalle, le estás expresando con "hechos" lo mucho que lo amas. Esto va aunado con la búsqueda de Dios en pareja, para cimentar aún más la relación que un día comenzó basada en El.

Tomemos el ejemplo anterior, y no dejemos que la admiración, la ilusión y el amor en nuestras relaciones se evapore. Dios debe ser el centro de todo, pero también tenemos que recordarnos que como humanos, necesitamos el toque cariñoso y amoroso de nuestra pareja, para sentirnos completos, realizados y valiosos.

Así que, todas las cosas que queráis
que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos;
porque esto es la ley y los profetas.
(Mateo 7:12)

(colaboración: Lorena Pérez)

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